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Después de una larga temporada, con un dominio absoluto del Real Oviedo en todo el campeonato (sus 103 puntos y sus 100 goles lo demuestran), por fin llegó el PlayOff. La suerte propició que fuese el presidente del Real Oviedo, Damaso Bances, quien sacara nuestra bola de bombo. Y lo hizo en primer lugar, lo que significaba jugar el primer partido en casa, cosa que nadie queríamos, y el rival fue el Mallorca B, uno de los dos equipos isleños, lo que dificultaba el desplazamiento y tampoco queríamos. Llegó el día del partido en casa, y 27214 personas abarrotaron las gradas del Carlos Tartiere como si de un partido de Primera División se tratase. Se jugó mal, con un fútbol que no se había visto en toda la temporada en nuestro estadio, con continuos pelotazos que Cervero controlaba y repartía como podía, pero se ganó. Un gol a cero, y de penalti, pero lo importante era no encajar, y además ganamos el partido. La vuelta se iba a jugar en la ciudad deportiva del Mallorca, pero la marea azul volvió a demostrar una vez más que nada nos detendrá, y ante el aluvión de aficionados que se esperaban de la Capital del Principado y otros puntos de la peninsula, se cambio el escenario al Ono Estadi, campo donde juega el Mallorca sus compromisos ligueros en Primera División, y es que una afición de Primera como la carbayona, no se merece otro estadio. Más de mil oviedistas presenciaron el partido en las gradas. Más de mil, que se dice pronto, pero posiblemente haya sido el desplazamiento más numeroso esta temporada a la isla quitando el partido que enfrentó al Mallorca con el Barcelona, donde este último canto el alirón. Nuevamente se volvió a jugar mal, y el tiempo reglamentario acabó con uno gol a cero a favor del Mallorca B, lo que obligó a jugar la prorroga. Nada cambió en esos 30 minutos por lo que se recurrió a la lotería de los penaltis, donde perder y ganar no depende exclusivamente de uno mismo, sino de la suerte. Es por ello que la familia oviedista, tan desgraciadamente acostumbrados a llevarse palos un día tras otro, se temía lo peor, pero por una vez la suerte nos sonrió, e hizo que Aulestia, un oviedista de los pies a la cabeza, parase ese sexto penalti. La suerte, eso de lo que carecemos en los últimos años, hizo que recuperasemos una categoría en nuestro retorno a primera en el mismo lugar donde abandonamos dicha categoría años atrás, lo que nos hace convencernos de que esta situación no puede mantenerse por más tiempo así. Volveremos a Primera división, el lugar que nos corresponde, y nadie nos va a detener. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |